¿Dónde estábamos?
A nivel práctico el Jardín llegó en el momento que tenía que llegar. Julia acababa de salir del equipo de Gorobei y yo quería darle un nuevo rumbo a la marca. Durante los últimos años nos habíamos enfocado mucho en generar ventas de nuestro producto para poder sacar dos sueldos y mi motivación con el proyecto (que es principalmente artística) estaba por los suelos. Es curioso, cuando algo funciona, como funcionaron los pendientes de resina y las personitas, te genera una dependencia.

Con el Jardín quería hacer algo que me importara, buscar a través de la plata y el oro y ver a donde me llevaba. Y así se fue gestando. Al haber generado cierta estabilidad económica en el proyecto pude permitirme dejar los meses de junio a octubre de 2025 para dedicarme completamente a generar la colección.
Empezar la colección
No he había hecho una colección en la vida. Así que hice como hago todo lo que no se: con intuición e improvisando. Me dedique a pasear por el magnifico Botánico de Zúrich (mi lugar favorito de cualquier ciudad) y a habitar el jardín de la casa en la que estábamos de intercambio.

A su vez leía, iba a museos y revisaba a artistas que me gustaban. Poco a poco se iban formando una red de imágenes: Andy Goldsworthy (siempre ha habitado los rincones de mi casa), muchas piezas de Giacometti del Kunsthaus, Ana Mendieta con su cuerpo-tierra y, en especial, Karl Blossfeldt. Y dibujar, eso siempre, dibujar para entender, buscar llenando hojas, dibujar y llenar un cuaderno y otro más.

Sabía que la colección iba a ser algo muy orgánico. Con la resina echaba en falta poder conseguir texturas (mas allá de el pulido-transparente-impoluto -divino). Además el acabado pulido es muy exigente, las imperfecciones no suman: quitan transparencia a la pieza y no aportan personalidad. Estoy buscando lo humano y lo único en la imperfección.

Creando piezas
Empecé a crear piezas en un estudio que tenía la casa que miraba al Jardín. Horas y horas derritiendo cera y dándole forma mirando al Jardín. Al final la colección es el dialogo de mis manos con la cera. El resto es una traducción necesaria para comunicarla y venderla. Pero lo importante solo lo saben mis manos, ni siquiera yo. Fue un mes muy feliz, de saber que estoy en el centro mismo de mi propósito y de poder hacerlo con la calma que requiere. Seguía paseando casi a diario por el botánico y cuando quería diseñar una pieza en 3D iba a la biblioteca de la facultad que tienen dentro.

La realidad es ya otra cosa
En suiza produje más de 15 piezas originales de las cuales solo 5 funcionaron. Algunas fueron descartadas por que no me gustaron, otras por que pesaban demasiado y otras por fallos técnicos. Cuando fundes una pieza en metal desde el original (que es de cera) se ve si el pendiente funciona: si pesa demasiado, si su punto de gravedad cae donde tiene que caer, si queda bien en la oreja, etc. Además muchas de las pieza llevaban piedras y que encajen perfectamente (engastado) las piedras no es fácil.

Teniendo en cuenta estos fallos me dedique dos semanas más a crear y lleve todo a fundir. Algunas salieron bien y otras fallaron. Este proceso de creación-fundición se repitió muchas veces (con un considerable gasto económico) y fui muchas veces a Córdova (es donde mejor funden y trabajan la joyería de España). Al final tuve 35 piezas que me cuadraban y tenían una narrativa estética común. A las piezas definitivas (no diseñadas en 3D) le hice molde y las deje listas para desfilar junto a Lemachet en 080 Barcelona Fashion y hacer una sesión con el equipo de DECE (Sevilla).

Hay varias cosas que he aprendido:
-Crear menos piezas, pero con más calma: una pieza fallada te hace perder mucho más tiempo que una hecha lentamente. 35 piezas fueron demasiadas.
-A la parte creativa hay que darle cierta estructura: si por mi fuera me quedaría siempre creando pero es necesario darle su lugar, ya que representa solo una parte de las muchas necesarias.
-Haz algo que te importe, tu público te encuentra a la vez que tu a ti mismx.
-Sacar una colección es un esfuerzo económico y mental: meses sin generar ventas (es difícil producir y crear al mismo tiempo) y gastos incontables (fundir, plata, baños en oro, sesión fotográfica, modelos, etc.)
-Encuentra un buen fundidor y cásate con el. Vas a depender mucho de esta persona.
-A balancear la colección: hice demasiados pendientes y solo dos anillos. También puse demasiadas piedras, de hecho casi todas las piezas tienen piedra.
¿Qué es el Jardín?
Me gusta descubrir lo que hago una vez lo he experimentado, entiendo las cosas cuando mis manos las han tocado y mis ojos lo han visto. El Jardín no fue diferente. Con las piezas me di cuenta de que había estado creando mi propio Jardín Botánico: un espacio de especies exóticas que solo yo tengo dentro y en la que cada pieza representa una experiencia concreta. Así fue escribiendo y descubriendo de que trata el Jardín. Cada uno tenemos un extraño y siempre cambiante Jardín en nuestro interior.
